HISTORIA Y ORIGEN DEL ÁLOE VERA

  

El uso del aloe es de los más antiguos en fitoterapia, se ha usado a lo largo de la historia de la humanidad, hasta nuestros días, tanto en el tratamiento de enfermedades como en la cura de la piel y del cabello

Aparecen referencias a esta planta en todas las grandes culturas antiguas: Romanos, Griegos, Hindúes, Árabes y de otros pueblos de la línea cálida de la tierra, se usaba por sus virtudes medicinales y cosméticas. 

Fueron los árabes los que comenzaron a comercializar la planta. Se cree que el nombre de la planta  tal como la conocemos hoy es de origen árabe y hace mención a su sabor amargo (aloe, alloeh, significa "amargo" en árabe), mientras que la palabra vera tiene su origen en latín y quiere decir “verdad”.

 

 

 

 

El  aloe aparece mencionado en el "Libro de las Hierbas Medicinales" chino, considerado como una de las dos primeras  obras escritas en la historia de la literatura

 

 

El uso del aloe es de los más antiguos en fitoterapia –aplicación de las plantas con fines terapéuticos-. Se conoce desde el tiempo de los antiguos egipcios, como ha quedado reflejado en jeroglíficos y papiros. Sus sacerdotes y alquimistas utilizaban aloe para preparar pócimas medicinales, e incluso era empleado para embalsamar momias. Esta cultura, que puede considerarse foco principal de la medicina clásica, conocía muy bien todas sus propiedades curativas y diferentes aplicaciones. Se sabe que Cleopatra lo usaba como ingrediente esencial en sus curas diarias

 

Cuenta la leyenda que, en cierta ocasión, Alejandro Magno fue herido por una flecha mientras avanzaba con su ejército por el desierto de Libia, y sólo un sacerdote enviado por su maestro Aristóteles pudo salvarle tras limpiarle y tratarle la herida con un aceite de aloe procedente de Socotra.

Dicen que éste fue el motivo por el que Alejandro Magno quiso conquistar la isla, con la única finalidad de asegurarse provisión permanente de planta de aloe (Socotra era conocida por su abundante cultivo de aloe)

La Biblia habla frecuentemente de el Áloe. En el siglo I d.c. Diosocorides describió extensamente el Áloe en su herbolario Griego y también de sus virtudes medicinales y cosméticas. Alejandro Magno conquisto la isla Socotorra, al sur de Arábia, porque se encontraban grandes cantidades de Áloe, que servirían para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante las conquistas.

 

La civilización maya la consideraba una planta sagrada, hasta el punto de que aún hoy se utiliza el aloe en muchos hogares y comercios mejicanos como símbolo de buena suerte

Los Españoles llevaron el Áloe al continente Americano durante su conquista. En España, a lo largo de la ribera del Mediterráneo, el Áloe era el elemento esencial de la medicina popular, hasta que su uso generalizado en la farmacia moderna, lo dejo en el olvido con la mayoría de plantas medicinales (Hoy en día, conocemos personas grandes, que nos explican, como sus padres lo cultivaban para usar sus virtudes medicinales). Los Aloes de España, proceden del continente Africano.

Si bien es cierto, que se a conservado su uso casero a lo largo de las generaciones y de la cultura de los pueblos, no es hasta el fin de la IIª Guerra mundial, que redescubrimos el poder terapéutico de el Áloe, al comprobar que los habitantes de Hiroshima y Nagasaki, los cuales padecieron quemadas, después de un tratamiento con Áloe, se curaban mas rápidamente y en muchos casos, sin señales ni cicatrices.

Poco a poco el uso aloe vera se fue extendiendo a todas las cultura, sobre todo, en las zonas donde se cultivaba la planta. En nuestro país, después de haber estado durante siglos relegada a un segundo plano, vuelve a resurgir gracias al auge de los tratamientos con medicina alternativa.

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