ÁLOE VERA: LA PLANTA Y SUS PARTES

El Aloe barbadensis, Aloe vera o sábila es uno de los elementos más singulares de la naturaleza, se la conoce por sus efectos curativos y cosméticos y es por eso que esta planta sea tan extensamente utilizada como componente de base en cremas de belleza, exfoliantes, hidratantes, contornos de ojos, champús de alta gama, etc.

El Aloe vera una planta perenne, originaria del Norte de África y Sur de Europa, habita en regiones secas y soleadas del mundo entero ya que no puede sobrevivir con temperaturas muy frías. Se conocen alrededor de 300 especies diferentes de Aloe, pero sólo unas tres de todas ellas tienen propiedades curativas.

El Aloe vera no es cactus. Es una planta liliácea (al igual que ajos y cebollas) cuyas hojas carnosas nacen desde su centro en forma de roseta. Su color es inconfundible (verde opaco y blanquecino y cuando la planta tiene menos de tres años su verdor es más brillante y tiene pintas blancas que va perdiendo a medida que se torna adulta), es de color marrón, cuando tiene mucho sol y poca agua. Las plantas más maduras tienen alrededor de 60 cm aunque algunas lleguen a los 2 m. Cada Aloe vera o Sábila puede tener de 12 a 16 hojas que llegan a pesar algunas hasta 1,5 kg. En la primavera, cuando la planta tiene dos o tres años, le crece una vara con uno o mas extremos, y de estas cuelgan flores amarillas

La parte de la planta que se utiliza es la pulpa, que está en forma de gel, es una pasta pegajosa poco agradable al paladar llena de nutrientes que el cuerpo puede utilizar rápidamente, tanto externa como internamente.

En la pulpa es donde el aloe vera donde se concentra la mayor parte de sus propiedades. Se caracteriza por su textura gelatinosa. Este gel de color blanco amarillento, procede de las células de la parte central de la hoja y constituye toda una fuente de salud.

Cuando hacemos un corte en la hoja, en mas o menos cantidad, se puede observar que además segrega un liquido amarillento verdoso, entre la pulpa y la piel; este látex se llama acíbar, un elemento que antiguamente se usaba en la elaboración de formulas magistrales. El olor y el gusto son amargos. Se ha de ir con mucho cuidado, con la ropa, porque las manchas del acíbar, son muy difíciles de limpiar.

El gel del áloe se extrae directamente de la planta primero cortando los extremos de la hoja que son espinosos, y luego retirando la capa externa y tomando la parte gelatinosa, que hay que lavar con abundante agua antes de ingerir porque puede contener acíbar (entre la parte verde de la hoja y la gelatina) que es un poco abrasiva y desagradable al sabor y, además, puede provocar diarrea porque es un fuerte laxante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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